Permacultura
Conferencia de Bill Mollison en la Universidad de las Naciones Unidas,
Tokio, en octubre de 1996
Probablemente soy la persona menos adecuada para explicar en qué consiste la permacultura, por la sencilla razón de que he vivido con ella durante veinticinco años y cuanto más se conoce un tema menos fácil resulta de explicar.
Alguna gente lo explica de una forma muy sencilla: un intento de recrear el JardÃn del Edén.
A su vez, un cientÃfico lo explica como la creación de un marco dentro del cual tendrÃan cabida todas las formas del conocimiento humano en la relación correcta.
Yo prefiero una tercera explicación: es esencialmente un sistema abierto, porque acepta información de cualquier fuente ya sea cientÃfica o tradicional, y no tiene por lo tanto ninguna forma didáctica o fija de hacer las cosas.
La gente a veces dice que va a crear una permacultura como un ejemplo tÃpico de permacultura y yo digo que difÃcilmente puede ser tÃpica de sà misma.
No hay una sola forma de hacer algo correctamente. En cada sitio será diferente. Si intentas crear un sello y lo imprimes una y otra vez, siempre estará fuera de lugar.
Hemos practicado la agricultura, sobre todo el cultivo de cereales, durante cinco mil o siete mil años. Mucho antes de eso, los nativos de Nueva Guinea y los aborÃgenes de Australia estaban cultivando ya la tierra para cosechas y criaderos.
El gran cambio de la agricultura sobrevino justo después de la Segunda Guerra Mundial y sucedió porque muchas industrias que manufacturaban vehÃculos, gases nerviosos o explosivos, se quedaron con gran cantidad de excedentes. Y ¿qué se puede hacer con ellos?.
Puedes inventarte una guerra con un paÃs pequeño y lanzar todas tus bombas, que es lo que pasó en Vietnam y en Kuwait. O puedes empezar a fabricar venenos que puedan usarse en la tierra, que es lo que sucedió con la industria del gas nervioso, que traslada simplemente su punto de mira a la agricultura.
Asà mismo la agricultura permitió reciclar la maquinaria de guerra con los vehÃculos de tracción y el empleo de fertilizantes, especialmente de fertilizantes de nitrógeno, ocupando a un gran número de industrias que con anterioridad fabricaban explosivos.
Por todo ello, podemos decir que la industria moderna está en pie de guerra con la naturaleza.
A finales de los años sesenta y principios de los setenta varias cosas estaban sucediendo a la vez.
Se habÃa efectuado por primera vez un censo de la población y de los recursos del mundo. Y el Club de Roma habÃa publicado un informe que mostraba el inevitable estrechamiento entre las necesidades de la población y la capacidad del medio ambiente para satisfacer esas necesidades.
Un ejemplo moderno de esto lo hallamos en China. China ha tenido este año un superávit comercial de 64 billones de dólares con Estados Unidos, asà que China atraviesa una era industrial de inmensas proporciones, y su Presidente prometió al pueblo chino que podrÃan comer dos huevos a la semana, lo que supone un huevo adicional a la semana con respecto a lo que comen ahora. Una noción muy simple de matemáticas nos indica que el darle al pueblo chino un huevo más a la semana acapararÃa toda la producción mundial de cereales. Lo que verdaderamente ha cambiado es el hecho de que China pueda comprar esos cereales. De manera que en el futuro habrá muy distintas clases de gente pasando hambre.
La gente con dinero podrá comprar la producción mundial de cereales o acciones de esa producción mundial ya que alrededor de la misma época, Kissinger y otros cerebros pensantes de América sacaron la comida al mercado de valores, a la bolsa, de forma que era posible comprar acciones de comida, se podÃan comprar alimentos antes de empezar a cultivarlos.
La primera vez que hizo esto, le explotó en las manos, ya que dos libaneses compraron todo el cultivo mundial de soja y se hicieron millonarios.
La intención de Kissinger era el que los Estados Unidos compraran las acciones de todos los alimentos mundiales y de esta manera controlaran el planeta. Como él mismo decÃa: "Podéis elegir a quienes queráis, la gente que os controla es la gente que controla los alimentos que coméis".
Y a esto lo llamaba el "potencial Zap".
América, después de esa estrategia, ha seguido patentando comida de forma que todos los cultivos mundiales más importantes son patentes americanas de dos o tres compañÃas agroquÃmicas.
Una planta como la soja, que es un cultivo esencialmente industrial, está patentada al cien por cien por firmas americanas. Y la mayorÃa de los cereales están patentados en un sesenta o setenta por ciento, de manera que hay que pedir permiso a los dueños de la patente para cultivarlos. Y esto ha sucedido sin grandes protestas por parte de la población mundial entre otras cosas porque pienso que la mayorÃa de la población lo ignora.
Al mismo tiempo, a finales de los sesenta, habÃamos desarrollado ya varios conceptos en ecologÃa que hacÃan referencia a lo estable y a lo sostenible.
Mucha gente utiliza la palabra sostenible. Quizás la usen varios miles de personas pero serÃa una suerte si entre ellas encontrásemos a tres que supieran definir esa palabra.
Yo os la definiré, para que no quedéis tan mal como la mayorÃa de la gente que la utiliza.
Un sistema sostenible es aquel, y estoy siendo muy cauto aquÃ, puede producir o conservar energÃa suficiente a lo largo de su existencia para generarse y mantenerse.
No hay otra definición de sostenible y por lo tanto no podemos escaparnos de ella, ya que se basa en la ley de la termodinámica y es imposible escapar a lo que sucede en la tierra, a las leyes inmutables de la naturaleza.
Asà que, a finales de los sesenta, poseÃamos ya una importante recopilación de datos dentro de la disciplina de la EcologÃa, una gran cantidad de información sobre la forma en que funcionaban los sistemas y sobre cómo deberÃan funcionar.
Asimismo, y muy poca gente se da cuenta de esto, fue entonces cuando empezamos a conocer la cantidad de plantas beneficiosas que existÃan en el mundo.
Muchos pueblerinos o isleños pensaban que sólo existÃan diez o veinte plantas beneficiosas; a su vez un granjero asiático podÃa creer que sólo habÃa treinta o cuarenta plantas beneficiosas y algunos jardineros aislados de Filipinas cultivaban hasta sesenta u ochenta distintos tipos de plantas.
Sabemos en la actualidad que existen cerca de treinta mil plantas beneficiosas.
Mucha gente ha dedicado su vida a reunir esta clase de información y entre ellos se halla el profesor Tanaka de la Universidad de Tokio que ha publicado tanto en inglés como en japonés diversos tratados sobre las plantas beneficiosas existentes en el mundo; sólo hay unos seis libros de este tipo, pero hasta principios de los años setenta no tenÃamos ni idea del número de plantas útiles que habÃa.
Ya por entonces el fracaso de la agricultura moderna empezaba a ser evidente; nunca hasta ese momento se habÃan visto extensiones tan grandes de tierra erosionada y nunca hasta ese momento habÃamos reparado en las enormes manchas de sal que aparecÃan en la agricultura.
Sin ir más lejos hoy, en pleno corazón de Tokio, estaba visitando un pequeño jardÃn y su dueño me preguntó: ""Qué es este polvo blanco que hay en la tierra?" y yo respondÃ: "Es la salinización del suelo".
La sal puede afectaros en Japón de muy distintas formas. La mayorÃa de la soja que consumÃs es de importación, cerca de un sesenta por ciento, y proviene de China o de los Estados Unidos.
Los Estados Unidos aceptan un contrato para proveeros de soja, para cultivarla, pero la cultivan en Méjico, en la periferia de la ciudad de Obregón al oeste de Méjico. Allà crece la soja en suelos irrigados y con un alto contenido de humus. En lo que se refiere al continente americano, el cultivo de soja ha destruido más bosques, que todos los demás usos de los bosques juntos.
Y como la soja se cultiva con riego, para asegurar la cosecha, y como es pasto de una gran variedad de plagas, se la fumiga cada tres dÃas con pesticidas, uno distinto en cada ocasión para que los insectos no se acostumbren al antiguo.
Los cientÃficos están muy orgullosos de esto, y te explican ufanos cómo se las arreglan para preservar el cultivo de soja de los parásitos fumigándolo constantemente con distintos venenos: treinta y seis clases distintas de estos venenos se utilizan en una sola cosecha.
Por otro lado la soja es una planta sedienta de agua que tradicionalmente se siembra en las franjas de los arrozales donde puede obtenerse fácilmente. Pero cuando se cultiva en Méjico es necesario regarla. Y el irrigar cualquier desierto es nefasto porque el proceso de evaporación puede evaporar hasta seis metros de agua de la superficie de cualquier desierto del mundo y la lluvia sólo produce cien o doscientos milÃlitros.
De forma que para cultivar soja hay que regarla pero cuando la riegas la evaporación absorbe todo el agua y deja todas las sales disueltas que contiene y en muy poco tiempo, unos seis años, la superficie del suelo se convierte en sal, sal cristalizada, pero como asimismo, a causa del riego, las aguas profundas, que ya de por sà son muy salinas, también han ascendido hasta las raÃces de la planta, cuando estos dos efectos, la sal de la evaporación de la superficie y la sal que asciende de las aguas profundas, se juntan, te encuentras con lo que ocurre en la periferia de Obregón: cientos de kilómetros cuadrados de tierra de sal solidificada de sesenta metros de profundidad. Algo absolutamente irrecuperable.
Tendrán que pasar muchos miles de años antes de que podamos pensar en cultivar nada allÃ. Sesenta metros de sal es una base espeluznante para empezar a cultivar alimentos... Pero nuestro interés no debe ser sólo nacional.
Sabemos que el medio ambiente en Japón es bastante catastrófico pero ¿cuántos desastres medio ambientales más son generados por los apetitos de Japón? Desde luego, si pudierais ver cómo se cultiva vuestra soja en Méjico, os quedarÃais espantados, además hay otra cuestión, y es que no va a poder cultivarse allà durante mucho tiempo y lo que es más: no va a poder cultivarse allà en absoluto porque la tierra está tan totalmente destruida que no vamos a poder sacar ya nada de allÃ.
Y a esto se le llama agricultura moderna: a la utilización de super plantas con super fertilizantes, sometidas a una super irrigación y super fumigación, y cuyo resultado es la destrucción absoluta de todo el entorno.
Y la mayorÃa de las agencias internacionales participan en ello.
Lo llaman "la revolución verde".
En cambio los granjeros lo llaman "destrucción total".
Allá por donde ha pasado la revolución verde no encontrareis ningún granjero que hable bien de ella o que quiera aplicarla.
Una de las caracterÃsticas que más llama la atención de la revolución verde es que tiene que cambiar constantemente de lugar.
Ya no se puede jugar más a las revoluciones verdes en la India ni tampoco en Sudamérica, asà que ahora debe trasladarse a Africa porque allà no saben lo destructiva que es.
Si hay algo que identifica a una empresa destructiva es ese cambio constante de objetivo, dejando atrás tierras baldÃas, ese estar siempre a la búsqueda de nuevos horizontes donde la gente no sepa que van a destruir de nuevo la tierra.
Con el cultivo del algodón sucede lo mismo: la cosecha de algodón destruye los Estados Unidos desde la ciudad de Phoenix en Arizona hasta más allá del sur de la frontera mejicana, toda esa región es pura sal, se puede andar sobre ella.
En consecuencia, Estados Unidos trasladó su producción de algodón a Australia y ahora está salinizando sus sistemas fluviales.
Y cuando acabe con Australia, necesitar mover este cultivo a Méjico o a Africa pero naturalmente no mandan un mensaje antes para informar a los lugares os que van a destruir sus paÃses.
Afortunadamente aquà estamos nosotros para hacerlo, nos adelantamos a ellos y le decimos a la gente: la destrucción avanza hacia vosotros, rechazadla.
Por lo tanto, en la década de los sesenta ya conocÃamos el problema de la superpoblación y de la agricultura moderna, y en cierta medida también el de la industria moderna, poseÃamos asimismo el concepto de ecologÃa y sabÃamos que existÃan treinta mil plantas comestibles que podÃamos utilizar para crear sistemas complejos.
Y empezamos a crearlos. En 1972 conseguimos nuestro primer sistema experimental utilizando tres mil o cuatro mil plantas comestibles. El problema de tener un alimento básico, es decir, uno que cubre la mitad de la dieta, es que se depende en exceso de ese alimento. Y hay un riesgo muy grande en el caso de que algo falle en la producción de ese alimento.
Por lo tanto es absurdo adoptar en una dieta un alimento básico cuando se podrÃan tener cuatro u ocho o cincuenta alimentos distintos que cubrieran la mitad de la dieta prescindiendo del alimento básico único.
A finales de los sesenta y principios de los setenta era posible imaginar que se podÃa crear una ecologÃa compleja para cubrir las necesidades de la raza humana. Y era asimismo la primera vez en la historia de la humanidad en que podÃamos imaginar eso como un sistema. Y como todavÃa no poseÃamos toda la información que he expuesto con anterioridad, fue quizás algo estrambótico el que una persona como yo que vivÃa en una isla del sur de Australia propusiera esto en Permacultura 1 y lo completara con ejemplos prácticos en Permacultura 2.
Siempre he dicho que yo no debÃa haber sido el inventor de la permacultura.
No soy la persona adecuada para ello ya que se me podrÃa describir fácilmente como un viejo cascarrabias.
Se hubiera necesitado a alguien más transigente, menos purista, a la hora de inventar la permacultura y asà esta disciplina hubiera sido adoptada sin dificultad por el pensamiento imperante.
Ha sido realmente una mala suerte el que yo la inventara porque soy absolutamente incapaz de hacer concesiones, siempre digo la verdad.
La permacultura se ha propagado por todo el mundo con la excepción, creo, de dos paÃses y en todas partes es autóctona, con profesores locales que enseñan en su propia lengua.
Y su crecimiento es geométrico: empezó en el año 1979 como un curso único que yo mismo enseñaba.
Para el año 1980 ya habÃa tres profesores y en el noventa varios cientos de ellos. En la actualidad hay varios miles, cuatro o cinco mil en inglés y otros tantos en otros idiomas. Y se extiende porque no posee un sistema jerárquico. No tiene una cúspide directiva y no hay ninguna persona por encima de otra. Se compone de pequeñas entidades independientes que se rigen por sà mismas sin necesidad de personal directivo.
Quizás os parezca un disparate pero no tiene personal administrativo a sueldo ni plantilla. Asimismo no acepta ayudas del gobierno ni de la industria y por lo tanto es libre de hacer lo que le parece correcto en cada momento.
Al no aceptar ayuda no acepta lÃneas directrices. y al no aceptar ayuda demuestra no sólo que la permacultura es autosuficiente sino que puede enseñar cómo lograr esta autosuficiencia a quien la conoce.
Para poder rechazar el dinero de otros tenemos que ser capaces de ganar el dinero necesario para hacer lo que queremos, y esto se consigue montando pequeños negocios e industrias para poder asà financiar el sistema.
Además hay dos razones por las que la gente que enseña autosuficiencia no debe aceptar dinero: la primera es que ello les impide ganarlo y por lo tanto carecen de modelos a la hora de querer ganar dinero, y la segunda es que ya bastante difÃcil es de por sà para un individuo gastarse el dinero que gana como para que venga alguien y se lo dé, probablemente se matarÃa intentando gastarlo.
He dado la vuelta al mundo cientos de veces para enseñar y esto lo pagaba con mi propio dinero pero si alguien me diera un millón de dólares creo que me morirÃa de agotamiento intentando dar la vuelta al mundo miles de veces... Les diré cual es el secreto de la permacultura, por qué se ha propagado asÃ, por qué tiene tanto éxito, por qué desarrolla tanta actividad en todas partes.
La primera razón de todas es que no somos expertos.
Nos limitamos a ir a los paÃses y decir: "aquà estamos, no venimos de parte del gobierno ni de la industria, estamos aquà para ayudaros si podemos, por favor ayudarnos a ver si os podemos ayudar".
Y la mayorÃa de la gente reacciona muy positivamente ante esto.
Luego, impartimos un curso de setenta y dos horas de duración y decimos: "vale, aquà tenéis vuestro certificado explicando que habéis disfrutado de setenta y dos horas de nuestra docencia y cualquiera que disfrute con ello merece un certificado, adiós, lo más probable es que nunca regresemos, si deseáis organizar otro curso tendréis que impartirlo vosotros".
De esta manera, los mejores alumnos se reúnen entre ellos y dicen: "vamos a recopilar lo que hemos aprendido, vamos a adquirir un par de libros para ver si abarcamos todo el tema", y a continuación empiezan a enseñarlo ellos mismos, de forma que ahora esté en su idioma, dentro de su cultura y enseñado por ellos y en consecuencia la necesidad nuestra de regresar es nula.
Contrastad esto con el sistema de expertos: llegan, hacen algo por alguien y se van.
Y nadie sabe nada de cómo completar ese sistema o mantenerlo en buen funcionamiento, ni desde luego de cómo ponerlo en marcha.
Pero si quieres asegurarte para siempre un sueldo alto y una posición de prestigio te conviertes en un experto.
Si, por el contrario, no piensas que eres importante les enseñas a los demás cómo hacer lo que haces y no vuelves nunca.
Una de las cosas terribles de la permacultura es que va a dejar fuera de juego a cualquier otro sistema ya que no paga sueldos y puede ser tan grande como desee al no costarle nada a nadie; no es un sistema caro como por ejemplo la OMS que cuesta millones de dólares, y no por la actividad que desarrolla sino simplemente porque mantiene un enorme cuerpo administrativo.
Y creo que hay muchos sistemas como ese, sistemas administrativos urbanos sin una labor de campo permanente.
Muchos departamentos de agricultura siguen este modelo. Estuvimos recientemente en Tejas y visité el departamento de agricultura que ocupa un rascacielos negro de once pisos. TenÃa muchos departamentos, departamento de fotografÃa, departamento de diseño...y yo les pregunté que cuanta gente habÃa trabajando sobre el terreno. Nadie lo sabÃa.
Luego, fueron a preguntarlo y me respondieron: "oh, doce" (y hay ciento ochenta en el edificio). Asà que me fui a visitar a algunos de los que trabajaban en el campo y les pregunté qué es lo que hacÃan. Y contestaron: "no hacemos nada, no tenemos tiempo porque el papeleo que nos exigen ocupa todas nuestras horas". Por lo que, de hecho, el departamento de agricultura no tiene a nadie en el campo. Y estoy seguro de que aquà sucede lo mismo.
Es imposible dar con un granjero japonés que sepa lo que es una planta insectaria o que sepan que hay insectos beneficiosos o que conozcan formas no quÃmicas de combatir las plagas.
Y sospechamos que nadie va nunca a ayudar a los granjeros japoneses.
La permacultura es independiente, comprometida, activa, está en crecimiento permanente y está en todas partes, y se está convirtiendo en un gran empresario al emplear profesores y productores agrÃcolas.
También se autofinancia. Y va a conquistar el mundo. Funciona tanto en zonas urbanas como en desiertos lejanos, desde el Ecuador hasta el Amazonas o el Artico, llegando hasta el extremo norte de Rusia.
No hay un lugar habitado donde no funcione la permacultura, desarrollando consigo sus propios sistemas educativos y financieros.
Y todos ellos aplicables a gente sin recursos y sin dinero al no dar por supuesto que se posee algo de entrada.
Se dice de la gente que vive como piensa que es honesta, lo que realmente significa que practican sus creencias.
En cambio, aquellos que creen una cosa y hacen otra no tienen ningún calificativo, pero mucho me temo que tendrÃamos que definirlos como esquizofrénicos.
La forma de vivir la vida es sin compromisos de ninguna clase. Es algo que irrita un poco a los demás, pero tú estás satisfecho contigo mismo y eres feliz incluso si haces con ello a alguna gente un poquito desgraciada.
Gracias.
.
Comments (0)
You don't have permission to comment on this page.